En el documental audiovisual Atravesar fronteras [1] se recoge el testimonio de dos mujeres palestinas en Israel que luchan por conseguir la igualdad con los hombres, tanto en el ámbito familiar como en las actividades políticas.
La lucha personal transcurre en sus casas, entre los miembros de sus familias, para conseguir la igualdad e independencia; y la lucha política transcurre en su comunidad palestina en Israel, donde defienden a sus miembros e intentan conseguir más fuerza apoyándose unas a otras.
Aisha Sidawi se considera la típica mujer árabe, proveniente de una comunidad cerrada, interesada por la política, dado que el entorno familiar de su marido tiene inquietudes políticas. “Debemos proclamar nuestra tierra” declara Aisha el día que se conmemora el éxodo de 1948, el día de la Nackba (tierra).
Aisha Sidawi siempre se ha rodeado del mismo tipo de mujeres, cuando conoció a nuevas mujeres, educadas, con opiniones e ideas propias, se quedo deslumbrada. Pensó que su marido le había enseñado cosas que debería haber aprendido por sí misma, por ello, lucha por ser libre y pensar por sí misma. Aisha protesta por las palabras que emplea su marido: “le dejo, le permito, le doy permiso, siempre repite las mismas palabras”. Aisha siente que no tiene vida privada. Aisha trabaja en el Centro de aprendizaje de mujeres y horizontes, una asociación de mujeres religiosas, que reivindican los derechos de las mujeres a través de la religión. Actualmente Aisha se considera otra mujer, “ahora cuando digo no, lo mantengo, y la gente sabe que estoy hablando en serio”.
Umiya Abu-Ras es profesora en un instituto en Taybe, ciudad árabe en Israel. En esta localidad las mujeres no pueden entrar en las cafeterías, por ello, Umiya se dirige a la ciudad judía Kefar-Saba para poder tomar café en lugares públicos. Umiya lucha por la igualdad de hombres y mujeres y lo hace a través de la política, es candidata del partido comunista en las elecciones locales de Taybe. Su interés por la política tiene como objetivo despertar la conciencia de las mujeres, organizando reuniones políticas en su casa. Umiya tiene también una lucha interna con los miembros de su familia, es soltera y vive con sus padres. Umiya es consciente de que la sociedad tiene el concepto de que el matrimonio es el triunfo de una mujer, sus padres son mayores y todo padre quiere que su hija se case y tenga una familia. La lucha de Umiya es a dos bandas, por un lado tiene que hacer ver que ella es una mujer feliz y triunfadora aunque no esté casada, y por otro se enfrenta a una lucha política, social, nacional, religiosa y profesional.
Cuando Umiya se dirige al local donde se están realizando las votaciones, uno de sus alumnos le espeta diciendo: “Teme a Dios, comunista”, ella considera que están convirtiendo la religión en un producto. El movimiento islámico está tomando las calles, y muy enfadada tras la pérdida de las elecciones, declara: “esta sociedad nunca será civilizada”. Más tarde en el café de la ciudad judía Kefar-Saba, Umiya toma aliento para decir: “la mayoría de las mujeres van de víctimas, yo no quiero ir aunque lo sea, no quiero ser tratada como una víctima. Una víctima es débil y yo, no quiero serlo”.
Este documental es un valioso testimonio de cómo la estructura de una sociedad patriarcal se convierte en un obstáculo para que las mujeres ejerzan sus derechos, ya que gran parte de su energía se destina a concienciar a la sociedad de su valía, y demasiadas veces sus luchas derivan en un fracaso difícilmente superable. Los cambios sociales son lentos y no dependen de la lucha de una sola persona. Los movimientos sociales y las organizaciones locales son una red que permite el avance en la adquisición de los derechos por parte de las mujeres.
La mirada atenta que las organizaciones internacionales han puesto en el conflicto, ha facilitado en gran medida que las mujeres puedan reivindicar sus posiciones en la sociedad, ya que se convierten en una herramienta complementaria que facilita las negociaciones encaminadas al establecimiento de la convivencia y la restauración de la paz.
[1] Atravesar fronteras (2007) Bilal Yusef. Premio al mejor documental en el Festival de cine de Jerusalén, 2007.

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