El oficio de la mujer hasta bien entrados los años 70 estaba claro como el agua: ejercía la sumisión a la escoba y al hombre de la casa, tan macho y viril que se permitía el lujo de sobreponerse a la mujer. Lo que preocupaba a la mujer era complacer al hombre, importaban los derechos del hombre; los de la mujer no existían. Además, la mujer se visionó a través del cine español por ejemplo, como un objeto sexual con la llegada del destape, el cual consiguió por una parte establecer pautas de libertad todavía sin experimentar pero por otro lado consiguió degradar la figura femenina. El motivo, sin embargo, de que en 1974 el cine español se liberalizase al abrir su temática cinematográfica al erotismo, no fue un intento de cambio ideológico, sino que su objetivo era económico.
Las películas del destape pasaron a ser las más taquilleras. Después de una época de censura aquella explosión de libertad no dejó indiferente a nadie. Después de 30 años, sin embargo, algunas películas recrean el papel social de la mujer de aquellos 70. Llaman la atención películas estrenadas a finales de este reciente último año, como Julie and Julia o o The Box.
En el caso del film The Box, del directo Richard Kelly, el reparto es excepcional: Cameron Díaz, James Madersen y Frank Langela. Una familia americana de los 70 se ve en un entredicho tras la oferta de un extraño que propone abonarles un millón de dólares a cambio de pulsar un botón rojo de una sencilla caja de madera. Pero, como pasa y ha pasado siempre, nadie regala cosas a cambio de nada y la pequeñita pega era que en el mismo instante en que pulsaran el botón alguna persona en el mundo iba a morir. Los Miller no fueron los únicos tentados por la maquiavélica oferta, sino que fueron varias las familiar afectadas. Pero, lo más curioso de todo es que eran las mujeres las que apretaban el botón en todos los casos en los que sucumbieron; los hombres eran los precavidos. ¿Perdón? ¿Es esto un calco del mismísimo Pecado Original? Eva claudicó ante la tentación del “diablo”, entonces tomó la manzana y pecó e hizo pecar a Adán. Las mujeres apretaron el botón y desencadenaron una paranoica situación que daría lugar al fin del mundo. Y no sé si más bien esto es una referencia al pasaje bíblico de la fruta prohibida, o una referencia a la mujer como ignorante de lo que podía suceder, retraída en su mundo de la escoba, el amoníaco y los “polvos” a su maridito. Sea como fuere, una película que degrada a la mujer, aunque lo hace de modo más sutil.
El tema ahora va de patatas y zanahorias. Julie Powel enzarzada en (no la llamada crisis de los 40) la crisis de los 30, pretende realizar lo que considera como un logro personal: cocinar alrededor de 524 recetas de los 70 propias de la famosa Julia Childes en un tiempo límite de un año, con ello intenta superar su fracaso personal. Julie Powel se hará famosa a través de un blog escribiendo sus experencias cocinado. ¿Este es un cine “progre” para mujeres? Más bien sería “pobre”, pues contiene un argumento poco relevante y, más bien rancio.


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