Un mar de dudas

21 01 2010

¿Tiene cabida la tortura en un estado de derecho?

Señoras y señores ustedes son libres de pensamiento, pero por un momento, piensen que les invitan a un viaje de cinco días, donde el primer día será duro, pero no más duro que el segundo, ni éste será más duro que el tercero y así en lo sucesivo. A veces la vida nos sorprende, nos interesamos por un problema, y éste nos lleva a otro problema más grave.

Un país como España que tiene unos derechos y deberes ciudadanos recogidos en su Constitución, que alardea de una Transición ejemplar que supuso el paso de una dictadura a un joven, pero acertado sistema democrático, que tuvo entre sus aciertos la prohibición de la tortura y la pena de muerte,  puede permitir que se siembre la duda sobre el uso de la tortura en sus comisarías y cárceles, puede permitir ese viaje de cinco días. Ese enredo de preguntas se plantean después de escuchar la conferencia, el pasado martes 19 de enero en Valencia, de Martxelo Otamendi, director del Diario Egunkaria desde 1990 hasta su cierre por orden judicial .

El cierre y destrucción de un medio de comunicación, como es el caso del Diario Egunkaria en el año 2003, fue el tema que nos llevó a la conferencia, interesante por sí mismo, y que también plantea un mar de dudas, el proceso judicial sobre la acusación de pertenencia a la estructura financiera de la banda terrorista ETA es dilatado e intermitente, obligó en su día al cierre del diario, posteriormente a la liquidación de la empresa, y al despido de 150 trabajadores. Actualmente, el juicio se mantiene por la acusación popular de las asociaciones Dignidad y justicia y Víctimas del terrorismo (AVT). El sistema judicial y el tiempo aclararán esta situación.

Para aquellos que amamos la libertad de expresión como garante de un sistema democrático, cuanto menos nos preocupa que el engranaje de los diferentes sistemas organizativos: judicial, legislativo y ejecutivo, no estén poniendo sus esfuerzos en garantizar los derechos que no son propios, sino que su interpretación de garantizar la libertad acabe por destruirla, como un terremoto en Haití, pero de manera silenciosa.

¿Puede un estado de derecho sembrar la duda sobre las torturas?, ¿puede un sistema democrático amparado por la Constitución amordazar la libre expresión?

Tendremos que esperar la respuesta de los jueces en ambos casos, el juicio de la acusación a los directivos del Diario Egunkaria de pertenencia a la banda terrorista ETA tiene un calendario, y como todo proceso judicial tendrá un fin. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos en Estrasburgo por su parte, tendrá que deliberar sobre si hubo o no, garantías suficientes en los trámites judiciales de la denuncia por torturas que presentó Martxelo Otamendi.

Video-declaraciones

Declaración de torturas

Declaración en ingles

La tortura en España “apaga la cámara”








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