Un mar de dudas

21 01 2010

¿Tiene cabida la tortura en un estado de derecho?

Señoras y señores ustedes son libres de pensamiento, pero por un momento, piensen que les invitan a un viaje de cinco días, donde el primer día será duro, pero no más duro que el segundo, ni éste será más duro que el tercero y así en lo sucesivo. A veces la vida nos sorprende, nos interesamos por un problema, y éste nos lleva a otro problema más grave.

Un país como España que tiene unos derechos y deberes ciudadanos recogidos en su Constitución, que alardea de una Transición ejemplar que supuso el paso de una dictadura a un joven, pero acertado sistema democrático, que tuvo entre sus aciertos la prohibición de la tortura y la pena de muerte,  puede permitir que se siembre la duda sobre el uso de la tortura en sus comisarías y cárceles, puede permitir ese viaje de cinco días. Ese enredo de preguntas se plantean después de escuchar la conferencia, el pasado martes 19 de enero en Valencia, de Martxelo Otamendi, director del Diario Egunkaria desde 1990 hasta su cierre por orden judicial .

El cierre y destrucción de un medio de comunicación, como es el caso del Diario Egunkaria en el año 2003, fue el tema que nos llevó a la conferencia, interesante por sí mismo, y que también plantea un mar de dudas, el proceso judicial sobre la acusación de pertenencia a la estructura financiera de la banda terrorista ETA es dilatado e intermitente, obligó en su día al cierre del diario, posteriormente a la liquidación de la empresa, y al despido de 150 trabajadores. Actualmente, el juicio se mantiene por la acusación popular de las asociaciones Dignidad y justicia y Víctimas del terrorismo (AVT). El sistema judicial y el tiempo aclararán esta situación.

Para aquellos que amamos la libertad de expresión como garante de un sistema democrático, cuanto menos nos preocupa que el engranaje de los diferentes sistemas organizativos: judicial, legislativo y ejecutivo, no estén poniendo sus esfuerzos en garantizar los derechos que no son propios, sino que su interpretación de garantizar la libertad acabe por destruirla, como un terremoto en Haití, pero de manera silenciosa.

¿Puede un estado de derecho sembrar la duda sobre las torturas?, ¿puede un sistema democrático amparado por la Constitución amordazar la libre expresión?

Tendremos que esperar la respuesta de los jueces en ambos casos, el juicio de la acusación a los directivos del Diario Egunkaria de pertenencia a la banda terrorista ETA tiene un calendario, y como todo proceso judicial tendrá un fin. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos en Estrasburgo por su parte, tendrá que deliberar sobre si hubo o no, garantías suficientes en los trámites judiciales de la denuncia por torturas que presentó Martxelo Otamendi.

Video-declaraciones

Declaración de torturas

Declaración en ingles

La tortura en España “apaga la cámara”





Machismo de cine

12 01 2010

El oficio de la mujer hasta bien entrados los años 70 estaba claro como el agua: ejercía la sumisión a la escoba y al hombre de la casa, tan macho y viril que se permitía el lujo de sobreponerse a la mujer. Lo que preocupaba a la mujer era complacer al hombre, importaban los derechos del hombre; los de la mujer no existían. Además, la mujer se visionó a través del cine español por ejemplo,  como un objeto sexual con la llegada del destape, el cual consiguió por una parte establecer pautas de libertad todavía sin experimentar pero por otro lado consiguió degradar la figura femenina. El motivo, sin embargo, de que en 1974 el cine español se liberalizase al abrir su temática cinematográfica al erotismo, no fue un intento de cambio ideológico, sino que su objetivo era económico.

Zorrita Martínez, un clásico del cine del Destape español

Las películas del destape pasaron a ser las más taquilleras. Después de una época de censura aquella explosión de libertad no dejó indiferente a nadie.  Después de 30 años, sin embargo, algunas películas recrean el papel social de la mujer de aquellos 70. Llaman la atención películas estrenadas a finales de este reciente último año, como Julie and Julia o  o The Box.

En el caso del film The Box, del directo Richard Kelly, el reparto es excepcional: Cameron Díaz, James Madersen y Frank Langela. Una familia americana de los 70 se ve en un entredicho tras la oferta de un extraño que propone abonarles un millón de dólares a cambio de pulsar un botón rojo de una sencilla caja de madera. Pero, como pasa y ha pasado siempre, nadie regala cosas a cambio de nada y la pequeñita pega era que en el mismo instante en que pulsaran el botón alguna persona en el mundo iba a morir. Los Miller no fueron los únicos tentados por la maquiavélica oferta, sino que fueron varias las familiar afectadas. Pero, lo más curioso de todo es que eran las mujeres las que apretaban el botón en todos los casos en los que sucumbieron; los hombres eran los precavidos. ¿Perdón? ¿Es esto un calco del mismísimo Pecado Original? Eva claudicó ante la tentación del “diablo”, entonces tomó la manzana y pecó e hizo pecar a Adán. Las mujeres apretaron el botón y desencadenaron una paranoica situación que daría lugar al fin del mundo. Y no sé si más bien esto es una referencia al pasaje bíblico de la fruta prohibida, o una referencia a la mujer como ignorante de lo que podía suceder, retraída en su mundo de la escoba, el amoníaco y los “polvos” a su maridito. Sea como fuere, una película que degrada a la mujer, aunque lo hace de modo más sutil.

Fuente: Getty Images

El tema ahora va de patatas y zanahorias. Julie  Powel enzarzada en (no la llamada crisis de los 40) la crisis de los 30, pretende realizar lo que considera como un logro personal: cocinar alrededor de 524 recetas de los 70 propias de la famosa Julia Childes en un tiempo límite de un año, con ello intenta superar su fracaso personal. Julie Powel se hará famosa a través de un blog escribiendo sus experencias cocinado. ¿Este es un cine “progre” para mujeres? Más bien sería “pobre”, pues contiene un argumento poco relevante y, más bien rancio.





¿Está en peligro la clase media?

11 01 2010

La crisis económica actual está sacando a la luz informaciones que los responsables de las políticas económicas conocían, sin duda, pero a las que quizás no han prestado la atención suficiente. En los últimos dos años hemos visto que, por primera vez tras una época de gran expansión económica, el porcentaje asignado a las rentas de trabajo se ha detraído en favor de las rentas de capital. El trabajo es la fuente de ingresos de la mayoría de la población. Así, las familias que forman la clase media dependen, en su mayoría,  de sus salarios. La disminución de riqueza asignada a los salarios tiene como consecuencia la disminución de la llamada clase media y el aumento, por tanto, de la clase baja y los pobres. Si a esta tendencia le añadimos una crisis como la actual (aumento del paro, pérdida de gran parte del valor de los ahorros y de planes de pensiones. etc.), podemos encontrarnos ante la desaparición de la clase media como clase mayoritaria.

Sin duda, una clase media fuerte es imprescindible para mantener la estabilidad social y la prosperidad, ya que sus componentes son necesarios como productores y como consumidores. Si recordamos las declaraciones del presidente de EEUU, Barack Obama, en los primeros días tras su elección, las hallaremos plagadas de frases destinadas a fijar, como uno de sus objetivos prioritarios, el de apoyar a las familias de clase media inmersas en dificultades con la actual crisis. Estas fueron bien recibidas por numerosos economistas, como Paul A. Samuelson, que en un artículo publicado en El País (16-09-2008), titulado «Acordaos de la economía real», hacía referencia a esto diciendo: “pero habrá sido el precio necesario de salvar a la economía real y a las clases medias”. Con estas referencias y el recuerdo de la crisis Argentina, que supuso un gran descenso de la clase media, creo que podemos considerar la disminución de riqueza asignada a los salarios como un grave problema para la recuperación económica.

Con respecto a España, cabe destacar que en la década de los 70 y los 80 la clase media en España era del 55,9%, y entre 2000 y 2008 se experimentó un descenso de 880.000 personas. La paradoja está en que el número de mil millonarios se multiplicó por cuatro en el mismo periodo de tiempo. Con esta tendencia, la pirámide social que se dibuja se parece más a la de un país en vías de desarrollo que a la de un país desarrollado. Algunas posibles causas de este fenómeno son el incremento del precio de la vivienda, el ascenso de población inmigrante con rentas mayoritariamente bajas, así como los reducidos salarios de los jóvenes que, difícilmente, alcanzan los 1.000€ al mes. Si se dio todo este proceso en una época de expansión, es de esperar que se siga agravando con la actual crisis.





EL SONIDO DE LA HISTORIA AFROAMERICANA

9 01 2010

Tras la abolición de la esclavitud en el Norte y el Sur de EE. UU. (1865), el afroamericano continúa siendo considerado inferior en muchos Estados y durante largo tiempo. Reina la concepción de que es representante de la mano de obra barata, de la subordinación, y válido si acaso para ser limpiabotas o criado. A lo sumo, en la época dorada del jazz, útil para convertirse en cantante o bailarín… En artista capaz de acumular cuantiosa fortuna, pero no a través de los medios al alcance de los blancos. Haré a continuación un breve repaso del recorrido de los negros por la música, y de su gran aportación a ella, en la que queda gravada parte fundamental de su trayectoria histórica.

La tradición musical afroamericana

Los esclavos negros extienden su cultura, sus costumbres, sus cantos y sus danzas (provenientes del folklore africano), por todos los rincones de Estados Unidos conforme arriban al territorio, ya desde mucho antes de la Guerra de Secesión. Se mezclan entre ellos, aprenden los unos de los otros, y absorben también parte de la cultura de los blancos. Sus formas de expresión se asemejan a los lamentos, modos de transmitir el dolor y la queja de un pueblo afligido y golpeado con infatigable crueldad.

Sus cantos son, inicialmente, recuerdos africanos expresados y transmitidos de forma verbal entre los esclavos; pero, poco a poco, van incorporando instrumentos musicales y nuevas manifestaciones de estilo. En su habitual rutina de extenuante trabajo en el campo, el negro comienza a introducir formas de desahogo y transmisión de mensajes: primero el “call”, con duros lamentos provocados por las duras condiciones de trabajo; después las “work songs”  hablando de sus conflictos y desventuras (cantos de prisiones); y los “hollers” (gritos), estos últimos breves frases reiterativas entonadas durante el trabajo. Los cantos son fomentados por los propios amos (ya utilizaron el sonido de los tambores para sincronizar el ritmo del remo en los barcos negreros), como método para agilizar el rendimiento del esclavo. Su temática, como aparece en los ejemplos siguientes, está plagada de tristeza, protesta, y deseos de libertad:

Cultivamos el trigo, y ellos nos dan maíz; horneamos el pan, y nos dan el mendrugo; cribamos la harina, y nos dan la cáscara; pelamos la carne, y nos dan la piel; y de esta forma, nos van engañando.

No más migajas de maíz para mí, no más, no más. No más latigazos del amo para mí, no más, no más…

Otro importante género son los cantos espirituales, canciones litúrgicas creadas por los esclavos y sus descendientes, los cuales fusionan sus antiguos ritos con la nueva fe cristiana. Su canto mana del dolor de quienes perdieron su patria, sin esperanza de volver a encontrarla. El ritmo sentido suele tener la forma de un diálogo entre el cantor y el coro, y sus letras están basadas en la Biblia. Los espirituales abren a los negros la vía de exponer públicamente sus cantos: una forma de libertad de expresión que alcanza grandes cuotas de popularidad.

La música de los esclavos ha ido asimilando  valores musicales procedentes de los blancos, como las baladas de la Inglaterra Isabelina, rigodones de Francia, danzas españolas tradicionales, así como la música country. Los instrumentos primitivos son sustituidos por el clarinete, la trompeta, la corneta, el trombón, el piano, la guitarra, el bajo, el contrabajo y la batería. De esta forma distintos estilos empiezan a aflorar a partir de la emancipación de los esclavos, y se extienden entre mediados del s. XIX e inicios del s. XX. Las diferentes tendencias se suceden unas a otras, y cada estilo se apropia de algún elemento de su semejante: los “blues”, lentos y tristes; el “rythm & blues”, más fuertemente acentuado; el “gospel”, resultante de la adaptación de melodías de himnos; el “ragtime”, muy sincopado; y el “jazz”, caracterizado por la improvisación.

El blues y el jazz

Tras de la Guerra de Secesión aparece una nuevo estilo dentro de la música negra: el blues[1]. Éste se caracteriza por estar interpretado por un cantante acompañado siempre por su guitarra. En principio, el músico expresa sus sentimientos a través de canciones de carácter melancólico y melodía elemental, sin preocuparse de la rima ni de la elaboración de la música. Organiza sus canciones mediante la adaptación de tres líneas de poesía a doce compases. El blues primitivo no adquiere reconocimiento popular hasta la grabación del disco Crazy Blues por parte de la cantante de color Mamie Smith, en 1920. Su disco fue falsificado para ser revendido en el “mercado negro” (expresión de origen americano posterior a la esclavitud), que constituía el medio de venta clandestina que utilizaban los afroamericanos para obtener ganancias suficientes para subsistir. Estos blues, unidos a las canciones del trabajo, los espirituales, las marchas militares, baladas, etc. dieron como resultado final el maravilloso, anárquico e inspirado jazz, fuente de imaginación del mundo de color.

El jazz[2] es un estilo anárquico creado por los intérpretes negros americanos, y caracterizado por la riqueza rítmica. Es resultado de la convergencia de elementos de origen afroamericano (rítmica), euroafricano (melodía), y europeo (armonía). Nace en la ciudad de Nueva Orleáns, a orillas del Mississipí. Es aquí donde, junto a una gran vida comercial y social, surge el primer conjunto famoso de negros, conocido como la banda de Buddy “Kid” Bolden. Se forma en el barrio de Storyville, que se constituye como una zona dedicada a la diversión. Como respuesta a la creciente influencia de la música negra, las bandas formadas por blancos comienzan a imitar a las de los negros, y en este proceso surge un nuevo estilo: el Dixieland. El conjunto más famoso englobado en esta tendencia se da a conocer en Nueva York y Chicago, en 1915, con el nombre de Original Dixieland Jazz-Band.

En 1917, los salones de Storyville son clausurados, y los músicos de jazz han de emigrar. Se establecen principalmente de Chicago, donde eclosiona, en 1918, uno de los más importantes intérpretes de todos los tiempos: “King” Oliver, quien crea con rapidez su propia orquesta. Otro gran genio de la música negra entra a formar parte de ella en 1922. Se trata de Louis Amstrong, que graba los primeros discos de jazz junto con el también trompetista “King” Oliver.

En esta época, surge otro núcleo importante de jazz en Kansas City, en el que destacan “Count” Basie y su orquesta. El barrio de Harlem de Nueva York, centro también de música jazz, entra en crisis con la caída de la Bolsa de Wall Street en 1929, pero engendra tras ella nuevos intérpretes de gran valía. Entre ellos destaca “Duke” Ellington, considerado el representante más importante de la escuela de Nueva York.

En realidad, el gran jazz clásico nace en lugares complicados y difíciles de situar con exactitud; sin embargo, puede afirmarse con certeza que, antes de ser música pura y música de baile, el jazz fue canto, ritmo, poesía y religión.





Mujeres Combatientes

5 01 2010

London/fuente:propia

Las mujeres han participado activamente en numerosas guerras. Sus motivos para combatir son tan diversos como los de los hombres, incluyendo el reclutamiento forzoso, estar de acuerdo con los objetivos de la guerra, el  patriotismo, los motivos ideológicos y religiosos y las necesidades económicas. La participación activa en el conflicto suele responder a una libre elección. Las mujeres han participado activamente en hostilidades durante la II Guerra Mundial, la Guerra del Golfo y guerras civiles como Sri Lanka (1/3 de las fuerzas de lucha eran mujeres)[1] y el conflicto de los Balcanes. Existe una dificultad para distinguir entre combatientes y no combatientes en los conflictos contemporáneos. Parece que un gran número de civiles, tanto hombre como mujeres activamente y voluntariamente participan en actividades de guerra.

Las mujeres también se ven implicadas en los conflictos de una manera indirecta, apoyando a los hombres en las operaciones militares y proporcionándoles el apoyo físico y moral necesario en la guerra.

Tras el conflicto, las mujeres excombatientes encuentran dificultades para reintegrarse en la sociedad. Los programas de reinserción a penas tienen en cuenta las necesidades específicas y los intereses de las mujeres; muchas veces sus familias tampoco los tienen. Las excombatientes muy a menudo no son aceptadas, son despreciadas, y socialmente traumatizadas.

Cuando las mujeres se incorporan al ejército, muchas de ellas no han finalizado los estudios primarios, lo que resulta en una falta de educación requerida, una vez finalizado el conflicto. Muchas de las excombatientes no comparten las experiencias traumáticas  a las que se han visto sometidas durante el conflicto, lo que dificulta que las organizaciones puedan ayudarles a solucionar sus problemas.

Solo un reducido número de mujeres participan en las negociaciones formales de paz. Generalmente su contribución  a la resolución del conflicto y a la construcción de la paz se considera positiva. Las mujeres aportan nuevas experiencias en el conflicto, representan diferentes grupos de interés y tienen prioridades diferentes a los hombres. Basándose en sus intereses, las mujeres son capaces de formar coaliciones integradas por grupos de diferencia étnica, política y religiosa. Su participación en las conversaciones de paz fomenta un mandato popular por la paz, haciéndola más duradera. Además, la participación de las mujeres en las negociaciones de paz ha producido resultados concretos. Estos incluyen, entre otros, la igualdad de acceso a la propiedad, el derecho a créditos, el establecimiento de unidades independientes para el tratamiento de temas de la mujer dentro de los nuevos ministerios, igualdad de derecho al voto y cambios en la visión de la sociedad que asume a la mujer como ser capaz de liderar y tomar decisiones.

Es esencial que las mujeres participen en la escritura de la constitución y de las leyes en la fase post-conflicto, si se quiere garantizar el respeto sobre sus derechos e intereses a largo plazo.


[1] Lindsey, C.,  Women and War/special report. Conferencia Internacional de La Cruz Roja y La Media Luna Roja (2003).





¿Los inmigrantes están discriminados socialmente en nuestro país?

27 12 2009




Atravesar fronteras

27 12 2009

En el documental audiovisual Atravesar fronteras [1] se recoge el testimonio de dos mujeres palestinas en Israel que luchan por conseguir la igualdad con los hombres, tanto en el ámbito familiar como en las actividades políticas.

La lucha personal transcurre en sus casas, entre los miembros de sus familias, para conseguir la igualdad e independencia; y la lucha política transcurre en su comunidad palestina en Israel, donde defienden a sus miembros e intentan conseguir más fuerza apoyándose unas a otras.

Aisha Sidawi se considera la típica mujer árabe, proveniente de una comunidad cerrada, interesada por la política, dado que el entorno familiar de su marido tiene inquietudes políticas. “Debemos proclamar nuestra tierra” declara Aisha el día que se conmemora el éxodo de 1948, el día de la Nackba (tierra).

Aisha Sidawi siempre se ha rodeado del mismo tipo de mujeres, cuando conoció a nuevas mujeres, educadas, con opiniones e ideas propias, se quedo deslumbrada. Pensó que su marido le había enseñado cosas que debería haber aprendido por sí misma, por ello, lucha por ser libre y pensar por sí misma. Aisha protesta por las palabras que emplea su  marido: “le dejo, le permito, le doy permiso, siempre repite las mismas palabras”. Aisha siente que no tiene vida privada. Aisha trabaja en el Centro de aprendizaje de mujeres y horizontes, una asociación de mujeres religiosas, que reivindican los derechos de las mujeres a través de la religión. Actualmente Aisha se considera otra mujer, “ahora cuando digo no, lo mantengo, y la gente sabe que estoy hablando en serio”.

Umiya Abu-Ras es profesora en un instituto en Taybe, ciudad árabe en Israel. En esta localidad las mujeres no pueden entrar en las cafeterías, por ello,  Umiya se dirige a la ciudad judía Kefar-Saba para poder tomar café en lugares públicos. Umiya lucha por la igualdad de hombres y mujeres y lo hace a través de la política, es candidata del partido comunista en las elecciones locales de Taybe. Su interés por la política tiene como objetivo despertar la conciencia de las mujeres,  organizando reuniones políticas en su casa. Umiya tiene también una lucha interna con los miembros de su familia, es soltera y vive con sus padres. Umiya es consciente de que la sociedad tiene el concepto de que el matrimonio es el triunfo de una mujer, sus padres son mayores y todo padre quiere que su hija se case y tenga una familia. La lucha de Umiya es a dos bandas, por un lado tiene que hacer ver que ella es una mujer feliz y triunfadora aunque no esté casada, y por otro se enfrenta a una lucha política, social, nacional, religiosa y profesional.

Cuando Umiya se dirige al local donde se están realizando las votaciones, uno de sus alumnos le espeta diciendo: “Teme a Dios, comunista”, ella considera que están convirtiendo la religión en un producto. El movimiento islámico está tomando las calles, y muy enfadada tras la pérdida de las elecciones, declara: “esta sociedad nunca será civilizada”. Más tarde en el café de la ciudad judía Kefar-Saba, Umiya toma aliento para decir: la mayoría de las mujeres van de víctimas, yo no quiero ir aunque lo sea, no quiero ser tratada como una víctima. Una víctima es débil y yo, no quiero serlo.

Este documental es un valioso testimonio de cómo la estructura de una sociedad patriarcal se convierte en un obstáculo para que las mujeres ejerzan sus derechos, ya que gran parte de su energía se destina a concienciar a la sociedad de su valía, y demasiadas veces sus luchas derivan en un fracaso difícilmente superable. Los cambios sociales son lentos y no dependen de la lucha de una sola persona. Los movimientos sociales y las organizaciones locales son una red que permite el avance en la adquisición de los derechos por parte de las mujeres.

La mirada atenta que las organizaciones internacionales han puesto en el conflicto, ha facilitado en gran medida que las mujeres puedan reivindicar sus posiciones en la sociedad, ya que se convierten en una herramienta complementaria que facilita las negociaciones encaminadas al establecimiento de la convivencia y la restauración de la paz.

[1] Atravesar fronteras (2007) Bilal Yusef. Premio al mejor documental en el Festival de cine de Jerusalén, 2007.





La discriminación de posibilidades

17 12 2009

De nada sirven los grandes cambios obtenidos 30 años después en el marco evolutivo del papel de la mujer, si se siguen inculcando los modelos de feminidad-masculinidad. Amelia Valcárcel, catedrática de Filosofía y experta en estudios de género apunta que “Si el aprendizaje viril se sigue realizando en términos de superioridad respecto de las mujeres, la libertad de ellas no estará garantizada”. De este modo no vamos sin llegar a la verdadera igualdad de género, basada en que ambos sexos tengan los mismos derechos y no exista el fenómeno discriminatorio hacia la mujer que todavía sigue existiendo. Con educar para evitar la violencia no está todo hecho; se deben transmitir el respeto y la tolerancia, y mostrando a ambos géneros capaces de realizar las mismas tareas. Tanto, que las mujeres son capaces de llegar a ser altas directivas, como que los hombres perfectamente pueden llevar las riendas de una casa sin que se considere que es un “hombre afeminado” o un “calzonazos”. Términos muchas veces en boca de las mujeres. Muchas veces se da lugar a la discriminación del sexo femenino desde las propias mujeres. El permitir que el novio te diga lo que te tienes que poner, que te prohíba salir con tus amigos o las luchas entre féminas cuando el “macho” se ha ido con otra, son algunos de los ejemplos de permisión de subordinación por parte de las mujeres.  Como dice la psicóloga Beatriz Santos  : “No se trata de decir que niños y niñas son iguales, que también, sino de los detalles diarios, porque si un niño ve que es su padre el que siempre lleva el coche, ahí le transmitimos que las mujeres no pueden conducir.” Sin bien, nunca serán iguales los hombre que las mujeres en casos de comportamiento, pero la discriminación en cuanto a posibilidades no creo que sea debido a los genes ni a la propia naturaleza humana.





Tengo una carta para ti

10 12 2009

 

Día Internacional de Derechos Humanos

El 10 de diciembre de 1948 se firmó la carta universal de Declaración de Derechos Humanos, la mayoría de nosotros no conocemos integramente cuáles son estos derechos, y así díficilmente los podemos aplicar o exigir. Pierde un poco de tu tiempo y lee esta carta.

No podemos alegrarnos y conmemorar este momento histórico, mientras la mayoría de los artículos que recoge esta carta no se cumplen en el mundo donde habitan, entre otros, los seres humanos. Hoy es un día de denuncia no solo a los países menos desarrollados que no apliquen los derechos que le son reconocidos a los humanos, sino también a los países desarrollados y en expansión que no tiene excusa alguna, ya que poseen todas los recursos posibles para garantizar que se cumplen todos y cada uno de los derechos que esta declaración alberga.

NO estamos contentos este día,  tenemos poco que celebrar. A la carta se le quita el polvo una vez al año, pero cada vez está más amarilla y más rancia.





Tengo una carta para ti

10 12 2009







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