Mujeres Combatientes

5 01 2010

London/fuente:propia

Las mujeres han participado activamente en numerosas guerras. Sus motivos para combatir son tan diversos como los de los hombres, incluyendo el reclutamiento forzoso, estar de acuerdo con los objetivos de la guerra, el  patriotismo, los motivos ideológicos y religiosos y las necesidades económicas. La participación activa en el conflicto suele responder a una libre elección. Las mujeres han participado activamente en hostilidades durante la II Guerra Mundial, la Guerra del Golfo y guerras civiles como Sri Lanka (1/3 de las fuerzas de lucha eran mujeres)[1] y el conflicto de los Balcanes. Existe una dificultad para distinguir entre combatientes y no combatientes en los conflictos contemporáneos. Parece que un gran número de civiles, tanto hombre como mujeres activamente y voluntariamente participan en actividades de guerra.

Las mujeres también se ven implicadas en los conflictos de una manera indirecta, apoyando a los hombres en las operaciones militares y proporcionándoles el apoyo físico y moral necesario en la guerra.

Tras el conflicto, las mujeres excombatientes encuentran dificultades para reintegrarse en la sociedad. Los programas de reinserción a penas tienen en cuenta las necesidades específicas y los intereses de las mujeres; muchas veces sus familias tampoco los tienen. Las excombatientes muy a menudo no son aceptadas, son despreciadas, y socialmente traumatizadas.

Cuando las mujeres se incorporan al ejército, muchas de ellas no han finalizado los estudios primarios, lo que resulta en una falta de educación requerida, una vez finalizado el conflicto. Muchas de las excombatientes no comparten las experiencias traumáticas  a las que se han visto sometidas durante el conflicto, lo que dificulta que las organizaciones puedan ayudarles a solucionar sus problemas.

Solo un reducido número de mujeres participan en las negociaciones formales de paz. Generalmente su contribución  a la resolución del conflicto y a la construcción de la paz se considera positiva. Las mujeres aportan nuevas experiencias en el conflicto, representan diferentes grupos de interés y tienen prioridades diferentes a los hombres. Basándose en sus intereses, las mujeres son capaces de formar coaliciones integradas por grupos de diferencia étnica, política y religiosa. Su participación en las conversaciones de paz fomenta un mandato popular por la paz, haciéndola más duradera. Además, la participación de las mujeres en las negociaciones de paz ha producido resultados concretos. Estos incluyen, entre otros, la igualdad de acceso a la propiedad, el derecho a créditos, el establecimiento de unidades independientes para el tratamiento de temas de la mujer dentro de los nuevos ministerios, igualdad de derecho al voto y cambios en la visión de la sociedad que asume a la mujer como ser capaz de liderar y tomar decisiones.

Es esencial que las mujeres participen en la escritura de la constitución y de las leyes en la fase post-conflicto, si se quiere garantizar el respeto sobre sus derechos e intereses a largo plazo.


[1] Lindsey, C.,  Women and War/special report. Conferencia Internacional de La Cruz Roja y La Media Luna Roja (2003).





Atravesar fronteras

27 12 2009

En el documental audiovisual Atravesar fronteras [1] se recoge el testimonio de dos mujeres palestinas en Israel que luchan por conseguir la igualdad con los hombres, tanto en el ámbito familiar como en las actividades políticas.

La lucha personal transcurre en sus casas, entre los miembros de sus familias, para conseguir la igualdad e independencia; y la lucha política transcurre en su comunidad palestina en Israel, donde defienden a sus miembros e intentan conseguir más fuerza apoyándose unas a otras.

Aisha Sidawi se considera la típica mujer árabe, proveniente de una comunidad cerrada, interesada por la política, dado que el entorno familiar de su marido tiene inquietudes políticas. “Debemos proclamar nuestra tierra” declara Aisha el día que se conmemora el éxodo de 1948, el día de la Nackba (tierra).

Aisha Sidawi siempre se ha rodeado del mismo tipo de mujeres, cuando conoció a nuevas mujeres, educadas, con opiniones e ideas propias, se quedo deslumbrada. Pensó que su marido le había enseñado cosas que debería haber aprendido por sí misma, por ello, lucha por ser libre y pensar por sí misma. Aisha protesta por las palabras que emplea su  marido: “le dejo, le permito, le doy permiso, siempre repite las mismas palabras”. Aisha siente que no tiene vida privada. Aisha trabaja en el Centro de aprendizaje de mujeres y horizontes, una asociación de mujeres religiosas, que reivindican los derechos de las mujeres a través de la religión. Actualmente Aisha se considera otra mujer, “ahora cuando digo no, lo mantengo, y la gente sabe que estoy hablando en serio”.

Umiya Abu-Ras es profesora en un instituto en Taybe, ciudad árabe en Israel. En esta localidad las mujeres no pueden entrar en las cafeterías, por ello,  Umiya se dirige a la ciudad judía Kefar-Saba para poder tomar café en lugares públicos. Umiya lucha por la igualdad de hombres y mujeres y lo hace a través de la política, es candidata del partido comunista en las elecciones locales de Taybe. Su interés por la política tiene como objetivo despertar la conciencia de las mujeres,  organizando reuniones políticas en su casa. Umiya tiene también una lucha interna con los miembros de su familia, es soltera y vive con sus padres. Umiya es consciente de que la sociedad tiene el concepto de que el matrimonio es el triunfo de una mujer, sus padres son mayores y todo padre quiere que su hija se case y tenga una familia. La lucha de Umiya es a dos bandas, por un lado tiene que hacer ver que ella es una mujer feliz y triunfadora aunque no esté casada, y por otro se enfrenta a una lucha política, social, nacional, religiosa y profesional.

Cuando Umiya se dirige al local donde se están realizando las votaciones, uno de sus alumnos le espeta diciendo: “Teme a Dios, comunista”, ella considera que están convirtiendo la religión en un producto. El movimiento islámico está tomando las calles, y muy enfadada tras la pérdida de las elecciones, declara: “esta sociedad nunca será civilizada”. Más tarde en el café de la ciudad judía Kefar-Saba, Umiya toma aliento para decir: la mayoría de las mujeres van de víctimas, yo no quiero ir aunque lo sea, no quiero ser tratada como una víctima. Una víctima es débil y yo, no quiero serlo.

Este documental es un valioso testimonio de cómo la estructura de una sociedad patriarcal se convierte en un obstáculo para que las mujeres ejerzan sus derechos, ya que gran parte de su energía se destina a concienciar a la sociedad de su valía, y demasiadas veces sus luchas derivan en un fracaso difícilmente superable. Los cambios sociales son lentos y no dependen de la lucha de una sola persona. Los movimientos sociales y las organizaciones locales son una red que permite el avance en la adquisición de los derechos por parte de las mujeres.

La mirada atenta que las organizaciones internacionales han puesto en el conflicto, ha facilitado en gran medida que las mujeres puedan reivindicar sus posiciones en la sociedad, ya que se convierten en una herramienta complementaria que facilita las negociaciones encaminadas al establecimiento de la convivencia y la restauración de la paz.

[1] Atravesar fronteras (2007) Bilal Yusef. Premio al mejor documental en el Festival de cine de Jerusalén, 2007.





Formar parte de la minoría

30 11 2009

 

Rompiendo barreras-Uppsala/fuente:propia

 

 

La compilación de manifiestos a favor de la paz en Israel y Palestina está recogida en el libro Israel-Palestina Mujeres contra la guerra[1], este libro es el testimonio de las experiencias de mujeres israelíes y palestinas que quieren acabar con la guerra y guiar a sus pueblos a través del sentido común.

De él se desprende que las mujeres no quieren que maten a sus hijos y menos que sus hijos se conviertan en asesinos.

Asociaciones como Bat Shalom, organización pacifista femenina que lucha por la paz entre Israel y sus vecinos árabes, y Women in black (mujeres de negro) organización pacifista feminista de carácter internacional, se manifiestan diariamente en todas las grandes ciudades, publican anuncios en los periódicos, pero sus voces no se dejan oír y sus actividades raras veces son mencionadas, por el contrario, reciben ataques de la multitud y son ignoradas por los medios de comunicación. Estas asociaciones son conscientes de que a las minorías raras veces se les escucha tanto en Israel como en el extranjero, no solo porque son poco numerosas, sino también porque su opinión, contraria a la política que lleva a cabo Israel, amenaza con reforzar actitudes antisemitas en países que apoyan a Israel; tanto si es abiertamente, como el caso de EE.UU, o de manera más discreta, como en Francia.

Para poder alzar con mayor fuerza sus reivindicaciones se organizó una conferencia el 29 de diciembre de 2000 en la llamada Coalición de mujeres por una paz justa, compuesta por las asociaciones: Bat Shalom of de Jerusalem link, Mothers of women for Peace (antes Tour Moviment to Leave Lebanon); New Profile: Movimiento para la civilización de la sociedad en Israel; TANDI: Movimiento de Mujeres democráticas de Israel; Women’s Internacional League for Peace and freedom, Cabildo de Israel; Women Engendering Peace; Women in Black; Women on Behalf of Women Political Prisioners, actual WOFPP.

Sus reivindicaciones fueron las siguientes:

  • Fin de la ocupación.
  • Presencia de las mujeres en las negociaciones de paz.
  • Instauración de un Estado Palestino junto al de Israel basado en la frontera de 1967.
  • Reconocimiento de Jerusalén como capital de los dos estados.
  • Israel debe reconocer su responsabilidad en la guerra de 1948 y encontrar una solución justa para los refugiados palestinos.
  • Igualdad, integración y justicia para los ciudadanos palestinos de Israel.
  • Derechos iguales para las mujeres y para todos los residentes en Israel.
  • Justicia social y económica para todos los ciudadanos de Israel e integración en la región.

La conferencia finalizó en una concentración en la llamada línea verde (frontera de 1948) donde desfilaron todos los participantes de la conferencia. A partir de este acto, cuando la coalición organizaba manifestaciones invitaba a todos los israelíes que se sintieran implicados -hombres y mujeres-. Peace Now, en español Paz Ahora, conocido como el gran movimiento pacifista israelí se unió a las mujeres del movimiento por la paz.

Aunque se producen numerosos enfrentamientos que han agravado enormemente el conflicto palestino-israelí, las mujeres y organizaciones israelíes y palestinas luchan con todos los medios a su alcance por el restablecimiento de la paz en la región y para hacer oír su voz en Israel y en el resto del mundo.

 


[1]Farjoun, Naama, compiladora. Israel-Palestina Mujeres contra la guerra, Barcelona: Editorial Salvat, 2002.





y tú qué opinas

10 11 2009







Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.